martes, agosto 3

ni media palabra,
aprovecho estas últimas horas para nada
para estar con ustedes
y terminarme este tecito con canela.
claudia.-

lunes, agosto 2

soy así, adicta a mi espejo, a mi cepillo y al observatorio de mis ojos cuando miro los luceros que te hablan -a veces- y no me veo reflejada en ellos.
brillan, exultan la belleza de las multitudes, y no me veo reflejada en ellos.
luceros que hablan, saben cantar, saben baila y son pequeños homenajes vivos a la grandeza -falsificada-
mi rizado, honesto, leal, no exiges fidelidad astral
que tu galaxia es la más poblada, la más hermosa, la más fértil, pero yo no me veo reflejada en ella.
entonces paso las horas cepillando mis cabellos, que arden en llamas cuando te ven por la ventana irte, acompañado por una estrella con cola.
enerva que te observe, pero no preocupes tu mente ya, no veo me veo reflejada en cometas insípidos, como tal.
adornados en pinturreadas, en joyas y en el dinero del yugo... menean, menean -como si yo no existiera-
y no espero, arremeto, con todo -igual que un toro-

es que cuándo lograré entender que mi centelleo se puede reverbar sólo en el mar, en el dulce océano de mi ojo que sonríe, que va con la ausencia del parpado que baila en  los fogones mojados, como ojo marítimo bajo mi edificio.... asi, tal cual, destellando, explotando rojo.

te espero a cada minuto, y me llegas por mi puerta, y me ves peinando la comprensión, enamorada, observando la mentira de mi reflejo, que jamás logrará ser tal cual como yo -imaginate, ni él-
aunque sólo es él el que puede imprimirme... y nadie y nada más... porque no me veo reflejada en ningún sitio corriente y vociferador...
sólo en los mutis de este desierto..... como papel calco, tratando de hacer lo mejor....

el rojo enfermo, me indispone, me infecta, lento y dolorosamente... es muy fuerte a veces para mi débil cuerpo... pero de él me alimento, en forma de morrón, de tomate, de manzana furiosa, de guinda rabiosa.
caen por mis oídos, se cuelga de mi cuello, abraza mis labios y salta hacia tu cuerpo... plácido, yace...
y tu por detrás, abrazandome... terso, guantanamera, sólo tuya.


tus regalos...

míos, tuyos...


siempre recordandome el encarnado,  bermejo, colorado, corinto, rojo escarlata atardecer que nos vio parir un mundo...


en el que me veo reflejada.

sábado, julio 31

puedo pulverizar una flor con mis ojos, porque asi comienza la rebelión. se secan mis muñecas, y dentro de mi ser; la danza incesante de nonato, que pronto pasaría a ser un renato de la selva. busco tu amor como un germen de trigo en la espina de los árboles que sueñas tantas veces. son bosques y son montañas de espejismos, y ultrajadas las rosas, dan espacio para que nuestros seis pies caminen al unísono.
oh, cómo yo quisiera tenerte metido aquí también. sentirlos jugar. egoísta sensación la mía de tener adentro nuestra creación, y tú sólo poder tocarlo. es mi suerte genética, pero que hoy mismo quebrantaré.
metete por la creación del universo, nadando suave, suave, como cuando nos besabamos en tu cama, pensando en nada. metete lento, para que no sufra nuestro nonato acariciante, para que no distinga que ya no está solo de noche a la mañana, si no que te sienta venir de a poco y te deje entrar a su líquido alucinógeno.
super estrindente el llanto que no evocarás, porque desde ahora silenciado estados, mi amor. tu cabello mojado, se erizará al ver, espeluznado, a tu propio hijo faz a faz, durmiente, oscilante, con hipo, como en las mañanas después de desayunar. compartirán el cordón umbilical de mis premisas, sentirán mi olor a tibia leche generandose, y mis manos suaves tocando el sol del umbral que los abraza.
riqueza inmensa, delicioso mundo psicoactivo, soy tu madre desde que posaste los ojos en mí aquella noche melodramática.
las flores, las flores que arrancaste, hoy puedes verlas flotar junto a tí. y por el fondo, en tu salida, ves a caudales los girasoles de van gogh que tanto te adormecieron en las frías madrugadas.
dosmil y diez años, después de la farsa, se nos apaga la luz a la especie humana. porque dentro de la panza de la madre estás, tiebecito, tomando el sol del atardecer crudo, alimentandote de lo mejor de la tierra, escuchando el tecleo de estas incesantes teclas...
cómo los amo, a mis dos hombres cuaternarios, que sonrisas me sacan cuando me sonríen, que lágrimas me arrancan cuando fruncen, que ternura me dan cuando sufren...
de un suspiro de amor te hemos creado, oh, renato.  nato, nonanto, sirves de innato cuando me miras en sueños........ bailas, te ríes, y caes. tus rodillas limpiamos y te volvemos a dejar fluir en los columpios de lo maravilloso de tu niñez. te oigo llorar, de hambre, de frío, de soledad, y allá voy a tomarte para que me sientas denuevo el olor que tanto amabas dentro de la nave circense por la que llegaste...
este es........... el blues de lo antepasado... ¿será mañana o pasado? impaciente estamos......
los perros ladran esperandote, la tortuga sucia recorre los lugares por los que correrás... ciega a los demás estoy......... tres es un número mágico.... metiendo la manito al vaso de dulces..... toma esta corona, oh digno príncipe escultor de sueños......... gracias, gracias. yo soy la reina de este país......... atados al borde del camino te esperamos y tu padre... rey........... si te ve pasar, no hables, porque sabe que eres tú, pequeño sin-rostro, renato.

jueves, julio 29

dantesca
conmovida
se abren las grandes avenidas, las calles enmudecen, los edificios se agrandan, y a pasos agigantados las casas me hablan. si no corremos, nos comen. las puertas rugen, las sillas demandan. abajo la sangre, arriba la risa y la baba acumulada. me gusta vestirte, me gusta bañarte, un programa largo pasan por la caja idiota.
rodando hacia la playa, cayendo por la faringe del globo aerostatico, cúantas piedras caen en mis pantaletas, y por sobre tu experiencia, yace el nudo en mi espalda............

martes, julio 20

  “El director del circo mandó a un payaso, que ya estaba preparado para actuar, a pedir auxilio ya que peligraba la aldea contigua (…) Pero los vecinos creyeron que se trataba de un magnífico truco para que asistiesen los más posibles a la función. Aplaudían y hasta lloraban de risa, pero al payaso le daban más ganas de llorar y en vano trató de persuadirlos y explicarles que no se trataba de un truco ni de una broma (…) Cuánto más suplicaba, más se reía la gente, pues los aldeanos creían que estaba haciendo su papel de maravilla. Hasta que por fin las llamas alcanzaron la aldea, y claro, la ayuda llegó demasiado tarde, y tanto el circo como el poblado fueron pasto de las llamas”.