a un día de una muerte anunciada podría decir que te amo aún más.
la yerba escasea, cómo me gustaría saber que la pudiste haber escondido en el viejo cajón.
un epílogo se eclipsa en cada retractación luminaria y fogosa de las palabras ausentes del litoral indiferente
que la luna sea lo suficientemente oscura, para arrancarme la costilla de un solo sonido
y así, despejar, y huir en la dirección de fuego, hasta que se pudran los árboles.
y le robo al quique sus letradas vanguardistas...
"hago mi oficio para los mitómanos
para los adolescentes, para madame Bovary
para ti, que te la dabas de enamorado absoluto
escribo para quienes creen que van a morir en un
momento.
de ofuscación
sobre el amor."
ya se donde quede yo, olvidada entre tus cartas
perdida en la frutración de la clase baja