domingo, diciembre 28

alguien decía, a quien conozco muy bien, que si iba a dejar las cosas sin llegar al fin que habia propuesto de un principio por miedo, por frío, por hambre, por muerte, era más que abandonar mi idea, abandonarme a mi mísma, y eso... es imperdonable.


en mi habitación, llega la luz del edificio que se ubica al lado, su último piso llega justo donde está el septimo piso donde respiro y vivo hace ya aproximadamente tres años. y junto las cortinas para que esa luz no me toque. y yo no es que espere a que tu golpees mi ventana elevada, como una vez lo dijiste. es que espero a que me mandes las señales. yo las espero, las invento. si se que estoy loca, pero el olvido me aterriza.