el incendio, nuestro incendio
el que quemaba los viejos tiempos
para dejar como ceniza fertil los nuevos tiempos que vendran
que chamuscaba mis pestañas
y te dejaba erecto para salir errante del fondo de la tierra
y flotar, desde el origen del mundo absoluto
con las piernas abiertas
pariendo un mundo
de piedras humeantes