meterse los dedos, las manos y los brazos dentro de la oreja para no escuchar más
lástima que las extremidades secas denuevo van caminando solas delante de mí
si no hay más remedio, entonces dejar que los pies solos guien los pasos
ellos que persiguen a la muchedumbre, a una clase entera
y que cuando oyen gritos es porque alguien los espera