domingo, marzo 15

cómo comprender tanta crueldad. cómo entender tanto asesinato vacío. prefiero mil veces la camisa teñida con sangre cargada de consciencia que muertes súbitas, pobres perros del infierno. que asco me dan aquellos perros rabiosos, criados por las putas rezagadas del burdel, acariciándolos con sus crespas manos. y el abismo está tan cercano, y el precipicio tan pero tan alto, lo es tanto (sin exagerar) que logro divisar hasta los pensamientos que aún no he pensado y que en ese momento ya los he de usar. no logro entender completamente, cómo es tan justo este trance. la hora es tan impredecible, y yo sólo espero todo.
cómo me gustaría volver a vivir esas situaciones, de las que no me arrepiento, pero no soy capaz de volver producir. prefiero mil veces ver vomitar a las nubes, que a lágrimas de basura tratan de darme sin puntería alguna. ¿es acaso una especie de colectividad? ¿una especie de estrategia? ¿la táctica del año? por qué tanta infamia, amor, por qué tanta. mi cuerpo se degenera de tanta tristeza y rabia. es impotencia la que siento de tal conspiración, que ahora gira en su totalidad hacia mí, ya nisiquiera usan la subliminalidad, lo hacen sin perder tiempo ni energía, ahora es sin piedad. es tanta la bestialidad de esos seres contra mi cerebro exquisito, que nisiquiera me dejan dormir, me obligan a estar despierta toda la noche en esa oscura casa abandonada. las piezas frías, sin cortinas, sin ventanas, son serios pasos, serios recorridos. cuando llegue a la última será mi fin. quiero que estes ahí. ahora besa mis mejillas, sedientas de hielos, enrojecidas, bombean sangre, quizás voy a explotar. pero no quiero que veas.