lunes, noviembre 30

no soporto

Llorar a chorros.
Llorar la digestión.
Llorar el sueño.
Llorar ante las puertas y los puertos.
Llorar de amabilidad y de amarillo.

Abrir las canillas,
las compuertas del llanto.
Empaparnos el alma,
la camiseta.
Inundar las veredas y los paseos,
y salvarnos, a nado, de nuestro llanto.

Asistir a los cursos de antropología,
llorando.
Festejar los cumpleaños familiares,
llorando.
Atravesar el África,
llorando.

Llorar como un cacuy,
como un cocodrilo...
si es verdad
que los cacuyes y los cocodrilos
no dejan nunca de llorar.


Llorarlo todo,
pero llorarlo bien.
Llorarlo con la nariz,
con las rodillas.
Llorarlo por el ombligo,
por la boca.

Llorar de amor,
de hastío,
de alegría.
Llorar de frac,
de flato, de flacura.
Llorar improvisando,
de memoria.
¡Llorar todo el insomnio y todo el día!

QUE LAS AMBULANCIAS SE CANTEN UNAS A OTROS AFUERA NO ME IMPORTA, QUE LOS COLORIDOS AUTOS DE LOS BORRACHOS CHOQUEN UNOS CONTRA OTROS NO ME IMPORTA, PREFIERO JUGAR PING-PONG CON EL FANTASMA EN PENA DE HITLER, PREFIERO SEGUIR ESCUCHANDO ESTA MÚSICA CLÁSICA DE MODA, NO QUIERO SEGUIR ESCUCHANDO A ESA MUJER QUE ESTÁ AFUERA, AMENAZANDOME DE MUERTE.
jim morrison me pone nerviosa.




buenas tardes, buenos días, buenas madrugadas.
he vuelto.