sábado, julio 31

puedo pulverizar una flor con mis ojos, porque asi comienza la rebelión. se secan mis muñecas, y dentro de mi ser; la danza incesante de nonato, que pronto pasaría a ser un renato de la selva. busco tu amor como un germen de trigo en la espina de los árboles que sueñas tantas veces. son bosques y son montañas de espejismos, y ultrajadas las rosas, dan espacio para que nuestros seis pies caminen al unísono.
oh, cómo yo quisiera tenerte metido aquí también. sentirlos jugar. egoísta sensación la mía de tener adentro nuestra creación, y tú sólo poder tocarlo. es mi suerte genética, pero que hoy mismo quebrantaré.
metete por la creación del universo, nadando suave, suave, como cuando nos besabamos en tu cama, pensando en nada. metete lento, para que no sufra nuestro nonato acariciante, para que no distinga que ya no está solo de noche a la mañana, si no que te sienta venir de a poco y te deje entrar a su líquido alucinógeno.
super estrindente el llanto que no evocarás, porque desde ahora silenciado estados, mi amor. tu cabello mojado, se erizará al ver, espeluznado, a tu propio hijo faz a faz, durmiente, oscilante, con hipo, como en las mañanas después de desayunar. compartirán el cordón umbilical de mis premisas, sentirán mi olor a tibia leche generandose, y mis manos suaves tocando el sol del umbral que los abraza.
riqueza inmensa, delicioso mundo psicoactivo, soy tu madre desde que posaste los ojos en mí aquella noche melodramática.
las flores, las flores que arrancaste, hoy puedes verlas flotar junto a tí. y por el fondo, en tu salida, ves a caudales los girasoles de van gogh que tanto te adormecieron en las frías madrugadas.
dosmil y diez años, después de la farsa, se nos apaga la luz a la especie humana. porque dentro de la panza de la madre estás, tiebecito, tomando el sol del atardecer crudo, alimentandote de lo mejor de la tierra, escuchando el tecleo de estas incesantes teclas...
cómo los amo, a mis dos hombres cuaternarios, que sonrisas me sacan cuando me sonríen, que lágrimas me arrancan cuando fruncen, que ternura me dan cuando sufren...
de un suspiro de amor te hemos creado, oh, renato.  nato, nonanto, sirves de innato cuando me miras en sueños........ bailas, te ríes, y caes. tus rodillas limpiamos y te volvemos a dejar fluir en los columpios de lo maravilloso de tu niñez. te oigo llorar, de hambre, de frío, de soledad, y allá voy a tomarte para que me sientas denuevo el olor que tanto amabas dentro de la nave circense por la que llegaste...
este es........... el blues de lo antepasado... ¿será mañana o pasado? impaciente estamos......
los perros ladran esperandote, la tortuga sucia recorre los lugares por los que correrás... ciega a los demás estoy......... tres es un número mágico.... metiendo la manito al vaso de dulces..... toma esta corona, oh digno príncipe escultor de sueños......... gracias, gracias. yo soy la reina de este país......... atados al borde del camino te esperamos y tu padre... rey........... si te ve pasar, no hables, porque sabe que eres tú, pequeño sin-rostro, renato.

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