sábado, enero 9

esta ha sido mi enfermedad, mi convalecencia mejor cuidada, ever. igual nadie supera al pato carlo, con sus parkas invernales llenas de lagrimas, creando rios pequeñitos que surcan por la ropa barata de un profesor. pero tus intenciones jamas serian de ganarlo, tus intenciones son lejos mas sinceras. y aunque... sea una egoista, ombliguista, a veces no lo soy. es que a veces sigo sonando como yo-yo, pero es porque no puedo romper y ser valiente para decir un par de palabras que le darian un giro a todo. no se por que. la nausea a veces gana, el miedo tambien. y el miedo, como la mentira, reaccion y cancer son.

como me gustaria tenerte todas las mañanas, como a las 10, cuando me digno a levantarme.

como me gustaria poder lavarme los dientes contigo despues de desayunar, o de haber hecho acto de presencia en mi casa solitaria matinal allá en el living terracota, donde la tele tiñe los viejos pascueros que andar revoloteando.

como me gustaria almorzar todos los dias contigo, pero en el centro, como cuando trabajabamos, te acordai?, y comiamos pura basura en las fuentes de sodas peruanas.

pasar las tardes llorando, escuchando a seru, sui, maquina o derrepentes acordarnos de morrigay con un smiths lastimoso, en la playa, tomando mate, con la "feña gorda", o fumando y riendonos de la cara de down de la "feña flaca".

y dormir, dormir mucho, vencer el insomnio y el miedo a la oscuridad y a los cortes de luz.

comer a reventar, tomar limonada, fumar, tomar cafe, leer, esculpir, dibujar, escribir (a mano y a maquina remington tambien, como todo un rosamel del valle), y hacer el amor volando del living a la cocina, de la cocina al dormitorio, del dormitorio al pasillo, y las sillas volando detras por si nos cansamos. pero con tiempo... si, si. no contra el.

la casa pobre, los hijos, vendrán.

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